Overblog Seguir este blog
Edit post Administration Create my blog
Vivo al límite...

Rajoy habla seis idiomas

6 Marzo 2017

Aficionado a los toros y a la frase ingeniosa, José Ignacio Wert Ortega (Madrid, 1950) fundió dos de sus pasiones el pasado jueves, en la recepción en el Senado con motivo del 34 aniversario de la Constitución. «Soy como un toro bravo, me crezco con el castigo», dijo en un corrillo. Y la frase echó a correr por las redacciones con brío de miura como en su día esa de que «el interés del Ejecutivo es españolizar a los alumnos catalanes» o aquella otra de que «la educación diferenciada por sexos es una opción de libertad».

Inteligente, tan culto como sarcástico, con una cierta soberbia intelectual que a menudo se vuelve en su contra, sus declaraciones al hilo de la polémica levantada por una reforma educativa que establece que castellano y lenguas cooficiales se deben estudiar «en proporciones equilibradas» le han vuelto a poner en un sitio en el que está acostumbrado a estar.

Tercero de ocho hermanos, José Ignacio Wert fue uno de los alumnos más brillantes que han pasado por el colegio de El Pilar de Madrid. No -como a menudo se afirma erróneamente- por el de la calle Castelló en el que estudiaron José María Aznar o Alfredo Pérez Rubalcaba, sino por el centro que la misma orden religiosa, los marianistas, tiene en la calle Reyes Magos, junto al Retiro.

Él mismo se dice «un empollón de libro». Presume de que en toda su etapa escolar la peor nota que sacó fue un notable, una sola vez, y que, sin embargo, se pasaba el día expulsado de clase. «Era muy hablador, muy impertinente, muy irrespetuoso. Lo sigo siendo, pero estoy en camino de corregirme», aseguraba en una entrevista en el Magazine de este periódico hace tres meses.

Se licenció en Derecho con premio extraordinario y estudió después Sociología para pasar a iniciar su trayectoria profesional en 1973 en RTVE. Fue también en aquellos años 70 cuando empezó su militancia democristiana en Izquierda Democrática, con Ruiz-Giménez, en UCD después y en el Partido Demócrata Popular, finalmente. Parecida singladura a la que siguió el diplomático Javier Rupérez. «Ha sido siempre un hombre, digamos, ocurrente, pero también amable, rápidamente cubre un comentario con una sonrisa», comenta el exembajador español en Washington. «Imagino que a algunos catalanes no les parecerá así, pero es un hombre inteligente y amable que, por otra parte, lo único que está haciendo es procurar que los niños españoles puedan aprender español».

En las elecciones de 1986 resultó elegido diputado por A Coruña y fue cuando conoció a Mariano Rajoy. Apenas estuvo unos meses de diputado. En 1987 dejó el escaño y comenzó a dedicarse a la actividad que, en última instancia, le ha acabado llevando al ministerio: el análisis de la opinión pública.

Fue presidente de Demoscopia, trabajó en el BBVA y, progresivamente, se fue convirtiendo, con Pedro Arriola, en el asesor de cabecera de Rajoy. En el libro Morder la bala (Ed. La Esfera de los Libros) Lucía Mendez demuestra cómo se ha ceñido Rajoy en su primer año de gobierno a los consejos que plasmó Wert en el documento Los españoles ante el cambio, editado por FAES.

La confianza de Rajoy en Wert, que no está afiliado al PP, era conocida. Lo que sorprendió a muchos, sin embargo, fue su nombramiento. Cuando sonaba como director general de RTVE, el presidente lo eligió para una cartera especialmente delicada como Educación. Con escasa experiencia política, Wert tampoco era un gran conocedor del mundo académico. Fugazmente había sido profesor universitario, pero como él mismo ha señalado, «me di cuenta pronto de que tenía una seria limitación: la impaciencia. Me cuesta dar la segunda explicación cuando creo que la primera ha sido buena».

Desde su llegada al despacho de Alcalá 34, decisiones impopulares como tener que anunciar un recorte de 3.000 millones de euros en el gasto educativo y ese punto de vanidad que gasta le han convertido en el ministro peor valorado: 2,15 sobre 10 en el último barómetro del CIS.

El anteproyecto de ley educativa que ahora presenta no le ayudará a mejorar su imagen. Los objetivos son dos de los mantras que repite con insistencia: reducir el índice de abandono escolar (el doble del de la OCDE) y elevar la proporción de alumnos excelentes. Son metas difícilmente reprochables, pero cuestiones como el tema lingüístico, la eliminación de Educación para la Ciudadanía o la vuelta de las reválidas pueden resultar controvertidas.

Locuaz en seis idiomas, ese es el hombre que conduce la escuela. Padre de dos hijos (el mayor, periodista, trabaja en 13 Televisión, de la cadena de la Conferencia Episcopal; la menor prepara oposiciones a abogado del Estado), es el único soltero del Consejo de Ministros. En septiembre se aireó su relación con la profesora y analista política Edurne Uriarte, cuando esta fichó por TVE, pero esa unión terminó hace tiempo.

Le gustan el fútbol y el Real Madrid, no necesariamente en ese orden. Jugó de extremo izquierdo en un equipo en el que también estaba el fiscal general del Estado, Eduardo Torres-Dulce, pero con la edad se pasó al tenis. Es un gran lector y le encanta el cine.
También los toros, por supuesto. Cuanto más bravos, mejor.

Compartir este post

Repost 0

Comentar este post