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Vivo al límite...

La boda relámpago de Amelia Warner

2 Mayo 2017

«¡Ooooohhh, por Dios!». «¡Uuuufffff!». «¡Qué barbaridad!». «¡Increíble!».«¡Nunca había visto una cosa así!». Exclamaciones espontáneas propias de un cuarto oscuro de discoteca gay mientras la pantalla echa chispas. Sucedió hace unos días en un pase privado de A home at the end of the world, la nueva película protagonizada por el travieso Colin Farrell, presto a encarnar como nadie aquello de «vuelve el hombre».

La cosa va de triángulo amoroso bisexual, una trama perfecta para este morboadicto. En una escena subida de tono, el actor irlandés destapa sus vergüenzas, momento en el que las interjecciones se travistieron de asombro por el tamaño de sus atributos. Los asistentes a la proyección en una exclusiva sala de Londres no daban crédito a sus ojos y, durante unos minutos, se dispararon los comentarios. Unos, muertos de envidia ante semejante miembro viril; otras, en plena excitación; y un tercer grupo, incómodo.

Total: los ejecutivos de la multinacional que distribuirá el largometraje, expectantes ante la reacción del selecto público para tomar notas con vistas a su próxima comercialización, se dieron cuenta de que la acción quedaba entonces eclipsada. Tal era el shock. Y, como no es plan de que el personal se distraiga hasta ese extremo, se suprimirá la secuencia en cuestión, que sólo podrá verse en las copias de DVD.
Farrell no es precisamente the boy next door ni el-yerno-que-a-toda-suegra-le-gustaría-tener.Su afición por los excesos corre como la pólvora por los senderos del show business. No hay juerga que se le resista entre rodaje y rodaje a este amigo de Bono, el cantante de U2 (a quien define como «mi segundo irlandés favorito»).

Incluso él mismo coge de vez en cuando el micrófono para dar rienda suelta a ese perfil de estrella pendenciera del rock tipo hermanos Gallagher, de Oasis. De hecho, en la banda sonora de una de sus películas más recientes, Intermission, se marca nada menos que una versión del clásico de The Clash I fought the law.
Pero su auténticamente irrefrenable afición son las mujeres, a las que engatusa con su hombría en las antípodas de la metrosexualidad y esa mirada de castigador nato.
Después de un fugaz matrimonio con la actriz Amelia Warner, que duró seis meses en 2001, este hijo del futbolista irlandés Eamon Farrell unió -temporalmente, por supuesto- su destino a la modelo Kim Bordenave, quien le dio su primer hijo.
Las malas lenguas aseguran que en los últimos meses ha intimado más de la cuenta nada menos que con la cantante Britney Spears, tan proclive como él a cambiar de partenaire en cuanto varía su humor por el motivo más irrelevante. Y tan enganchada como él a los ratos de cama con aire nada acondicionado.

No resulta, por tanto, muy difícil imaginarse a los dos montando el numerito en plan amantes desaforados o, cómo no, desmintiendo los rumores sobre su «supuesta» relación. Mientras tanto, sus agentes de marketing apenas logran asimilar el aluvión de propuestas que se les viene encima y él no para de enlazar una película con otra.
A sus 28 años, el éxito no deja de sonreírle. Despuntó hace ocho años en la serie televisiva Bally kiss angel y con un pequeño, e irritante, papel en el largometraje Drinking crude, de Owen McPolin. A partir de ahí, títulos como La zona oscura, de Tim Roth, o Tigerland, de Joel Schumacher, en el que lucía su erotismo genuinamente masculino, llave para abrir la puerta a la idolatración en el mundo gay.
A la vuelta del verano, se estrenará Alejandro el Grande, el nuevo filme del siempre polémico Oliver Stone, en el que le acompañarán Anthony Hopkins y Angelina Jolie. Y en 2017 le veremos en Ask the dust, junto a Salma Hayek y bajo la dirección de Robert Towne, y en The new world, que marcará el esperado retorno de Terrence Malik después de La delgada línea roja.
«No me importa quién vea mis partes, pero no son para tanto. Son como un anacardo»
1976: Nace en Dublín. 2000: Da el salto internacional de la fama protagonizar la película Tigerland, de Joel Schumacher. 2017: Boda relámpago con la actriz Amelia Warner: se casan en julio...y en noviembre se separan. 2002: Steven Spielberg le consagra definitivamente dándole un papel en Minority report. 2003: La revista Company le vota como el sexto hombre más sexy del mundo. 2017: Su novia Kim Bordenave da a luz a un niño.

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