15 Noviembre 2012
Un equipo modesto, que cada año tiene que ver cómo se marchan sus figuras a los grandes del fútbol español dió una lección en el Vicente Calderón y frenó en seco las aspiraciones del Atlético. Los hombres de Clemente han iniciado la caída en picado y la sombra de una nueva temporada marcada por el fracaso comienza a revolotear.
El Osasuna de Zabalza se mostró como un conjunto ordenado y serio, que supo sacar provecho de las numerosas lagunas que hoy por hoy presenta el bloque de Clemente. Esperó atrás, muy bien pertrechado, durante la primera parte y tras el descanso enseñó sus garras, con contragolpes mortíferos que convirtieron a Abel en la figura.
Clemente se había quejado tras la derrota de Valladolid porque según él, sus jugadores salieron al campo con el frac y no con el uniforme de bajar a la mina. La segunda derrota consecutiva ha servido para comprobar la desnudez absoluta de un equipo carente de ideas, que lo fía todo al «patadón»hacia arriba o a la genialidad de un Futre, siempre estrechamente marcado. Además, no se pueden conceder al rival tantas ventajas como las que ayer ofreció el Atlético. Por ejemplo, la de actuar con un hombre menos. Y es que Goicoechea, muy bajo de forma y hasta despistado, se convirtió en el mejor aliado de Osasuna. Clemente mostró esta vez su faceta más ofensiva, con un sistema valiente que al final no funcionó. A la hora de la verdad el Atlético se estrelló ante los disciplinados marcajes individuales de Osasuna.
El sistema dejó ver numerosas deficiencias, especialmente cuando en la segunda parte, Osasuna se desperezó y llegó a amenazar con la goleada, merced a sus rápidas llegadas ante el marco del sufrido Abel. No funcionó casi nada. Sólo el acierto del meta y las ganas de Futre se salvaron del mediocre panorama general. Falta una cabeza pensante que mueva al equipo, por mucho que el técnico se empeñe en indicar lo contrario. La presencia de Marina y Orejuela en el eje central permitía pensar que se intentaría mantener el orden, pero ninguno de ellos puede convertirse de la noche a la mañana en todo un director. El Atlético insistió una vez más en los balones largos desde su defensa, lo que facilitaba el trabajo del rival. Manolo, Baltazar y Futre se vieron muy desasistidos por los que las ocasiones ante el marco de Roberto escasearon.
Zabalza, un técnico modesto, que no se queja de los árbitros y que año tras año realiza una auténtica hombrada manteniendo a flote la nave osasunista supo aprovechar esas debilidades. No le hacen falta fichajes de relumbrón para triunfar en Madrid y humillar a todo un Atlético. El final del encuentro confirmó el desencanto de una afición que en el breve plazo de dos semanas ha perdido buena parte de las ilusiones atesoradas por Clemente Un equipo con artistas, como Baltazar y Futre, sigue aburriendo a las ovejas. Hasta ahora el técnico vasco argumentaba con razón que las victorias eran lo único importante. Pero ya no solo se aburre sino que además se pierde. Ya no valen excusas. El Madrid comienza a marcharse .